Lidia & Alex :: Boda en Finca Montesqueiro
Hay días que llegan con calor de verano y se quedan en la memoria por todo lo que sucede entre la primera mirada y el último baile. El de Lidia y Alex fue uno de esos. Lo filmamos en Finca Montesqueiro, en A Coruña, rodeados de jardines que parecían hechos a medida para una celebración como la suya.
El verde de Montesqueiro como escenario
La finca recibe con esa sensación de amplitud que invita a respirar hondo. Los jardines abiertos, la luz cayendo a plomo sobre la hierba, el murmullo de los primeros invitados buscando sombra. El calor del día no restó nada; al contrario, le dio a todo un aire de tarde larga, de las que no se quieren terminar.
Cada detalle estaba pensado. La decoración acompañaba el entorno en lugar de competir con él, y los espacios se fueron llenando de gente que venía a estar, a celebrar de verdad. Familiares y amigos que conocían a Lidia y Alex lo suficiente como para emocionarse antes de tiempo.
La emoción que no se ensaya
Hay momentos que no se pueden preparar. La cara de Alex cuando vio llegar a Lidia. El temblor en una voz al leer unas palabras. Los abrazos que se alargan más de la cuenta porque nadie quiere soltarse. Esos instantes son los que perseguimos con la cámara, los que dan sentido a todo lo demás.
Filmar una boda como esta es, sobre todo, saber dónde mirar. Estar atentos al gesto pequeño, a la risa que se escapa, a la mano que busca otra mano sin que nadie se dé cuenta. En Montesqueiro tuvimos todo eso a raudales, repartido entre la ceremonia, los saludos y los primeros brindis bajo el sol.
De la celebración a la pista de baile
Cuando cae la tarde, una boda cambia de ritmo. Las corbatas se aflojan, los tacones desaparecen y la elegancia del principio se transforma en algo más libre. La fiesta de Lidia y Alex tuvo esa progresión natural: del protocolo cuidado a la pista llena, de las conversaciones tranquilas al subidón compartido.
La música hizo el resto. Esa que reúne a abuelas y primos pequeños en el mismo corro, que convierte una pista en el centro de gravedad de la noche. Entre canción y canción, los detalles que Lidia y Alex habían imaginado para sus invitados fueron pasando de mano en mano, pequeños guiños que hablaban de quiénes son.
Visualtec acompañó la jornada de principio a fin, atentos a esa mezcla de elegancia y emoción que definió el día. El tráiler que recoge la boda condensa esa atmósfera: el calor, los jardines de la finca, las miradas que lo dicen todo y una celebración que se vivió sin reservas. En la película de su boda, Lidia y Alex podrán volver siempre a este día, al verde de Montesqueiro y a la gente que lo llenó.
Los proveedores de esta boda
- Fotografía
- Alfonso
- Música
- Playandgo Music
- Flores
- Ombú
- Retratos
- Vaia Caricaturas
- Fotomatón
- Fotomatón Galicia
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