Paula & Jairo :: Boda en Pazo Libunca
Hay pazos que parecen hechos para detener el tiempo. El Pazo Libunca, en Ferrol, es uno de ellos: piedra antigua, jardines que respiran verde y rincones donde la luz se posa despacio. Allí filmamos la boda de Paula y Jairo, y desde el primer plano supimos que tendríamos material para una película con alma propia.
La mañana de los preparativos
Empezamos pronto, con esa calma electrizante que precede a las grandes citas. Paula se vestía con un diseño de Maria Barcia mientras el Salón Vega y Guiller Gutiérrez daban los últimos toques. Jairo, por su parte, ajustaba su traje con la mezcla de nervios y sonrisa que tan bien conocemos. Los zapatos elegidos, las flores recién llegadas, cada detalle colocado con mimo. Acompañamos esos minutos con la cámara discreta, atentos a las miradas que se escapan al espejo y a las manos que tiemblan apenas al abrochar un botón.
El pazo se desperezaba con ellos. Las arcadas de piedra, los caminos entre setos, la promesa de un día que ya se intuía especial en el ambiente.
Una ceremonia entre los jardines del pazo
La ceremonia llegó cargada de emoción. Paula y Jairo se encontraron rodeados de los suyos, en un escenario que el Pazo Libunca regala sin esfuerzo: la elegancia del entorno hacía de marco natural a las palabras que se dijeron. Hubo silencios cargados, miradas que valían más que cualquier discurso y esa sensación de que todo encajaba en su sitio.
Filmamos cada gesto sin interrumpirlo. El recorrido hacia el altar, el primer roce de manos, las lágrimas contenidas de quienes los miraban desde las primeras filas. Visualtec estaba allí para recoger lo que no se repite, para guardar la verdad de ese instante.
El banquete y la fiesta que no quería terminar
Después llegó el momento de celebrar. El aperitivo tuvo su propia banda sonora gracias a la voz de Irene Caruncho, que envolvió las conversaciones y los brindis con una calidez que se quedó flotando entre las copas. El banquete, lleno de detalles escogidos uno a uno, fue una sucesión de abrazos, risas y complicidades familiares.
Cuando cayó la tarde, la pista tomó el relevo. El baile se alargó hasta que las piernas pidieron tregua, con la música marcando el pulso de una noche que nadie tenía prisa por cerrar. Paula y Jairo se movían en el centro de todo, rodeados de la gente que más quieren, dejándose llevar por la alegría sencilla de saberse acompañados.
En la película de su boda quedan esos contrastes que hacen único un día así: la quietud de la mañana y el bullicio de la noche, la solemnidad de la ceremonia y la libertad de la pista. El vídeo recoge el Pazo Libunca tal como lo vivieron, con su piedra serena y sus jardines abiertos, y a Paula y Jairo en el centro de una jornada que merecía ser contada despacio.
Los proveedores de esta boda
- Fotografía
- Daniel Santalla
- Música
- 719 Discotecas Móviles
- Música
- Irene Caruncho
- Vestido
- Maria Barcia
- Traje
- Moda Nupcial
- Calzado
- Flor de Asoka
- Flores
- Floristería Pétalos
- Maquillaje y peluquería
- Salón Vega
- Maquillaje y peluquería
- Guiller Gutiérrez
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